sábado, 22 de octubre de 2011

Las fuerzas

De súbito, acaso fueron

tus ojos en otra cara,

tu cara con otros ojos,

tu cuerpo bajo otra ropa,

tu ropa sobre otro cuerpo.

Algo de vos estaba en ella

pero era ella, enteramente.

La avenida acariciaba

su propio corazón de aluminio

y un fantasma americano

fue artífice celebrado de la crueldad.

Pero entonces, ellos, los otros

lanzaron su llamado

desde otro territorio, con sus bombos

sacramentales.

Alguien agitaba una bandera

en cuyo centro una estrella azul

desafiaba asfixiantes monumentos.

Quiso decir: Vete lejos

de tu pálido recuerdo.

Quiso decir: Tu roja pérdida

te despoja de las ataduras y los arraigos.

Quiso decir: Camina altivo

hacia nosotros, hacia el blanco altar, sé tanto lucha

como epitafio. Pero yo te recordaba

y al darles la espalda ya no pude

dar la cara.

De regreso, me mire las manos con cuidado.

Estaban vacías de amor y de guerra, y lucían líneas

que habían dejado esos dos fuegos.

1 comentario:

Exprimí aquel putrido cerebro tuyo para que revolotee hasta acá tu vasta opinión