sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Adiós!

Me siento en la obligación de hacer una entrada para fin de año...

Con las últimas gotas del nescafé
réprobo en las calles que rodean el puente
me doy cuenta, sí, me apercibo,
de que mientras el hogar respira
y yo respiro en él,
no tomamos conciencia de que impera el peligro
y la sagaz inmensidad
en un mundo
que puede condensarse en una ciudad,
que puede embeberse de fluidos
envenenados,
que puede devorar residuos húmedos,
los que nos agobian,
y carcomernos mientras bregamos
por nuestra libertad.

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Exprimí aquel putrido cerebro tuyo para que revolotee hasta acá tu vasta opinión