La ciénaga nos deja ciegos
ciegos y sedientos de la sangre que emana de tus córneas
córneas impasibles derritiéndose en vos
Vos, que te cortás con hojas de papel
Papel quemado con poemas plasmados
Plasmados graffitis en el tejido de mi cerebro
cerebro que se hace humo
Humo que exhalan tus pulmones circundantes
Circundantes formas de embriagarte
embriagarte en una vereda
vereda a la cual le da el Sol
Sol de mediodía
Mediodía que quema
quema como el rechazo
Rechazo que no toleramos nosotros
Nosotros que sangramos
Sangramos semillas de pasión
Pasión que nos encuentra y nos pierde
Pierde al sonar de la campana
Campana anunciando el comienzo de tu padecer
Padecer que no se alivia
Alivia el dolor de tus córneas
Córneas que me dejan sedienta
Sedienta ciénaga que nos deja ciegos
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Exprimí aquel putrido cerebro tuyo para que revolotee hasta acá tu vasta opinión