Aquel fragmento de ser se vio desconcertado entre tantas cabezas sin rostro, entre tantos cadáveres andantes que pasaban a su lado sin verlo, sin tocarlo, sin sentirlo.
Y así fue como, lo que una vez fue parte de esta criatura enferma, finalmente se perdió a si mismo. Pasó junto a un espejo sin mirarse, sin tocarse...
Sin sentirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Exprimí aquel putrido cerebro tuyo para que revolotee hasta acá tu vasta opinión